Un libro sobre la maternidad a los 40

Tiempo Libre

Un libro sobre la maternidad a los 40

Por María José Salas / Fotografía: Carolina Vargas

Quién quiere ser madre (Alfaguara) es una novela autobiográfica de la española Silvia Nanclares (43) que ahonda en las expectativas, buenas y malas, que genera el querer tener un hijo, sobre todo cuando se está a punto de cumplir 40 años.

Paula.cl

La autora madrileña Silvia Nanclares bordeaba las cuatro décadas cuando vivió una epifanía: estaba en la casa de sus padres viendo un parto televisado cuando comenzó a llorar sin poder parar. Experiencia que le reveló una verdad: quería ser madre. “El deseo siempre había estado ahí, pero la perentoriedad del paso a los 40, que marcaba un ‘ahora o nunca’, se redobló con la confrontación, con la muerte repentina de mi padre. Y encontrar a una persona con la que vi claro que este proyecto podía resultar fue la gota que colmó el vaso”, cuenta la escritora.

Con una carrera en la dramaturgia, como guionista y dirigiendo cortometrajes de ficción, Nanclares se aventuró en esta, su primera novela autobiográfica que tardó 38 semanas en gestar. En poco más de 200 páginas, relata los hitos que vive toda mujer que decide ser madre, pero cuyo embarazo se ve frustrado mes a mes, tiempo en que, en su caso, comenzaron a aparecer fantasmas que la atormentaron: la urgencia biológica, la infertilidad, la presión de los cercanos, el sexo mecánico, la incertidumbre, el desgaste de la pareja. Pero por otro lado, el libro no deja de lado lo más importante, que al final del día es lo que mantiene las ganas para seguir intentándolo: la pareja, la familia, el amor.

¿Quiénes quieren ser madre?
Muchísimas mujeres. Mujeres con dificultades para conseguirlo, mujeres que no saben que la edad fértil es finita, mujeres que creen que cuando sean madres será coser y cantar. Me han llegado infinitas historias. De hombres también.

¿Cuál crees que es la razón de que hoy se busque retrasar la maternidad? ¿Serán las ganas de extender la adolescencia?
La mayor esperanza de vida y la transformación de la identidad femenina más allá del binomio madre-mujer, pueden ser dos claves para ese retraso. Algo de “adultescencia” también hay, seguro. Hemos sido la primera generación (hablo de España, pero seguro que hay analogías en otras sociedades) nacida y criada en bienestar, con un punto hedonista muy fuerte, por un lado, y con muy pocas políticas públicas de apoyo a la natalidad. Y esto no calza mucho con la crianza.

Hay quienes creen que la felicidad plena de una mujer tiene directa relación con ser madre.
En absoluto. O al menos, no tendría que tener nada que ver (en caso de no querer, claro). Pero es cierto que ser madre nos proporciona todavía una autoestima social que no nos da el éxito laboral o personal en otros campos. Hay mucho que cambiar en este sentido.

¿Sigue siendo la familia lo que nos mantiene con lazos comunitarios?
Tampoco debería ser así, pero es cierto que en las grandes ciudades como Madrid, por ejemplo, donde yo vivo, cada vez es más difícil vivir más de tres años en un piso de alquiler, el precio de las viviendas se ha disparado, lo que hace muy difícil echar raíces en los barrios. Los amigos se van afuera a trabajar, todo es líquido. Y ahí la familia sigue teniendo esa capacidad de aglutinar que otros escenarios no tienen.

El feminismo –que reivindica a una mujer plena sin hijos– ¿ha dejado de considerar la naturaleza humana?
El feminismo también reivindica la maternidad libre y justa, compartida de manera equitativa con la pareja hombre, por ejemplo. Pero sí, desde los 70, desde el feminismo, en pos de la libertad reproductiva (aborto libre, anticoncepción) se han obviado cuestiones biológicas en favor de los condicionantes culturales. Y hay cosas como la edad fértil que nos devuelven de golpe a nuestra condición más sexual, más allá del género. Quizás es un buen momento para repensar la maternidad desde el feminismo, y de hecho se está haciendo.

¿La maternidad detiene el desarrollo laboral de una mujer? ¿Qué piensas de eso?
Está comprobado, y las estadísticas así lo prueban. Necesitamos políticas laborales que tengan en cuenta la edad fértil de las mujeres, que va (idealmente) de los 25 a los 35 años. Necesitamos facilidades para que quien quiera tener hijos no sea penalizada laboralmente, como, de hecho, sucede hoy.

¿Qué piensas de la industria de la fertilidad?
Que está lavando los trapos sucios (de un modo muy lucrativo), los trapos sucios de un cambio social imparable: las mujeres de cierta clase social (las que, además, disponen de dinero) cada vez retrasan más la maternidad. Lo que es una cuestión social debería ser “resuelto” de otra manera y no solo parcheado desde la industria.

El libro está disponible en las librerías a lo largo de Chile, $ 14.000.

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