Un mundo complejo

Tiempo Libre

Un mundo complejo

Por Marcela Fuentealba

Memorias en fragmentos, la novela doble de una época, una investigación periodística: tres escritores cuentan con desapego y rigor sobre madres y padres complejos.

Paula 1249. Sábado 21 de abril de 2018. Especial Madres.

Estampas de niña, Camila Couve (Alfaguara)
Su padre fue el pintor y escritor Adolfo Couve; su madre, la ilustradora Marta Carrasco, ambos canónicos hoy, entonces una pareja singular en los austeros y revolucionarios años 60. En estas memorias de la hija sabemos que vivían sin compartir en la casa más que un pasillo: “Lo normal es un grito ahogado de mi papá con ojos inyectados en ira y un rostro de mi mamá suspendido en el desconcierto”. Lo ve, pero quiere contar “lo dulce que se fue grabando en mi memoria, lo otro está ahí, no lo desconozco pero no lo traigo a pasear de junto, para qué”. Son 67 escenas, fragmentos, recuerdos y sensaciones de cosas que pasaron, de chalecos de lana, un damasco podrido o la pelea con la vecina. La infancia es un misterio de simplicidad para una niña que acepta y no juzga, antes del bien y el mal, protegida en la casa y en la confianza, aunque los padres se separen, la madre enferme o ella se vaya lejos. Una voz que fija el comienzo de una vida libre.

01. El salto de papá, Martín Zivak (Seix Barral) 


El periodista argentino, autor de la biografía de Evo Morales, Jefazo, investiga la historia de su padre, banquero marxista, actor de la oscura política de Buenos Aires en los 70 y 80 que quedó marcado por el asesinato de su hermano –famoso caso Zivak– y se suicidó cuando Martín tenía 15 años. Además de encontrar a más de 300 personajes, recuerda a un hombre divertido, aunque depresivo, a quien lo une una pasión fundamental: el fútbol. Zivak busca el difícil equilibrio de narrar al hombre y su época: dice haber leído a autores como Carver, Knausgard, Roth, Libertella, maestros de este género que llaman literatura sobre los padres.

02. Entre ellos, Richard Ford (Anagrama)

Hace 30 años escribió con ternura sobre su madre, recién fallecida, el enigma de una chica de Arkansas que antes de casarse vivió en la carretera y que tras enviudar a los 50, tuvo que trabajar en lo que fuere. En este libro suma la historia del padre, vendedor viajero a quien conoció poco y que por eso debe contar, como maestro, aún más lejos, en su tiempo y en su lugar.

* La portada de Estampas de niña es una pintura intervenida de Marta Carrasco. $ 10.000 en librerías

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