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18 agosto, 2017
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El zoológico de cristal en Mori Bellavista

Considerada una de las obras que llevó a su autor Tennessee Williams a insertarse en el mapa mundial del teatro, este montaje se presenta hasta el 30 de septiembre bajo la dirección de Álvaro Viguera y con las actuaciones de Héctor Morales, Claudia Di Girólamo, Adriana Stuven y Matías Oviedo.

Por Daniela González A.


Paula.cl

Los animales de cristal reposan en una caja de vidrio y brillan, literalmente, en medio de una casa que luce apacible, intacta, como si no hubiera caos. Son los años 40. Una familia disfuncional es la que mantiene aquella casa ordenada. Un padre que los abandonó y de quien solo queda un retrato; una madre dominante, que recuerda cada vez que puede sus años esplendorosos y, sin decirlo, sus malas decisiones; un hijo que mantiene económicamente a la familia gracias a un trabajo que no desea y del que solo quiere escapar, como el padre; y una hija que colecciona figuritas de cristal como única actividad, que es coja, tímida y frágil a niveles alarmantes y tristemente –para la madre– soltera. Entonces, como una salvación para todos, aparece la posibilidad de un pretendiente: un ex compañero del colegio del cual siempre estuvo enamorada.

Esa es la trama de El zoológico de cristal, obra semiautobiográfica estrenada en 1944 que llevó a Tennessee Williams a posicionarse en Broadway y en el mundo, y que 73 años después es tan contingente como en aquella época. Pareciera que nuestros dolores siguen siendo los mismos: la tensión con las figuras paternas, el miedo a la desprotección económica, la incompatibilidad de libertad y trabajo asalariado. Y Tennessee Williams los expone de forma profunda.

Pero en este montaje en particular, dirigido por Álvaro Viguera, la interpretación de los actores –especialmente de Héctor Morales (hijo) y Claudia Di Girólamo (madre)– potencia la amplitud y complejidad de estos dolores: así, por ejemplo, vemos a una madre que puede parecer insoportable, pero que también está dañada. Que no deja respirar a sus hijos, pero que también cada respiro que ella da, es por ellos. La contrariedad de la vida misma. Las relaciones humanas vistas no solo desde lo que es blanco o negro, de víctimas y victimarios, sino como parte de un sistema que se comprende solo entendiendo su magnitud.

Hay, además, una visión de género en la que es interesante detenerse. El zoológico de cristal muestra mujeres dependientes siempre de un hombre –de un esposo que se fue, de un hijo que trabaja, de un pretendiente que no llega–, lo que desentraña otros análisis, al preguntarse cuáles eran los cautiverios de las mujeres en aquellas décadas y cuáles son los que tenemos hoy. Si acaso han cambiado. O si acaso no. El zoológico de cristal es, a fin de cuentas, una buena manera de ir a mirarse en un espejo que, como el buen teatro, le mostrará a cada uno lo que necesite ver.

Hasta el 30 de septiembre en Teatro Mori Bellavista (Constitución 183, Providencia). Del 3 de agosto al 3 de septiembre: jueves a sábado 21 hrs y domingo 20 hrs / Del 7 al 30 de septiembre: jueves a sábado 21:00 hrs. Miércoles y jueves $7.000, viernes y sábado $12.000, domingo $9.000.

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