A todo color

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pl117, andres caniulef

El periodista de farándula es trapero a morir, adora la ropa colorinche y ha tenido que tomar algunas medidas para no excederse en los gastos en ropa, como cerrar la tarjeta de crédito.




Paula 1117. Sábado 16 de marzo 2013.

Oye, Andrés, ¿qué nota le pones al Festival de Viña?

Le pongo un 5.

Y al del año anterior, ¿qué nota le pusiste?

El del año pasado, un 3,5. Y el festival de 2011 con un 4,8.

Ah, chuta.

Creo que este ha sido el mejor festival de Chilevisión: la parrilla de artistas me pareció muy coherente y jugada, con apuestas como 31 Minutos, y con Elton John, que le sube la categoría absolutamente al festival.

¿Desde chiquitito eras festi-adicto? ¿O no lo pescabas tanto?

Sí, lo veía. Las primeras imágenes que tengo del Festival de Viña son de La Cuatro Dientes en el escenario de la Quinta Vergara y ahí, como era un espectáculo de humor, con un personaje tan

característico, creo que me quedé enganchado en la pantalla, y pedí que me explicaran de qué se trataba esto. De ahí en adelante, seguí el Festival de Viña todos los años.

¿Soñabas con ser un personaje de televisión reconocible?

Entré a estudiar Periodismo porque quería ser periodista de espectáculos y cubrir el Festival de Viña del Mar.

Te puedes morir tranquilo, lo lograste.

Estoy muy feliz y conforme con lo que he logrado. Lo rico es que ahora tengo nuevos sueños que plantearme.

¿Dónde te gustaría estar a los 55 años?

Me gustaría ser hombre ancla de algún programa de televisión o de algún noticiero. Mi primer amor televisivo fueron las noticias.

Vamos a otras cosas de tu infancia. ¿Siempre fuiste bueno para vestirte colorinche o alguna vez te dio por el riguroso negro?

No, siempre he sido bien colorinche. Yo era de los que les exigía a mis papás que me compraran ropa de mucho color.

¡Mentira!

Sí, y teníamos peleas. Imagínate que cuando empezaron en los 80 las zapatillas de color yo quería unas ¡lila! En mi casa no me pescaban mucho mis peticiones. Pero desde esa época viene el gusto por la ropa, y también una cosa media consumista que tuve durante mucho tiempo, tratando quizás de cubrir esas falencias de infancia.

Fuiste comprador compulsivo?

Sí, tuve una época de comprador compulsivo bien grande.

¿Cómo lo superaste?

Cerré mi tarjeta de crédito.

Pero, sicológicamente hablando, ¿por qué crees que caíste en esto?

Fue en 2006, 2007, la época en que empecé a hacerme más conocido, entonces había que cumplir con la pantalla, había que tratar de vestirse lo mejor posible, me gustaba mucho destacar a través de la ropa. Entonces ahí empecé a enviciarme con el tema de las compras. En algún minuto llegué a gastarme la mitad de mi sueldo en ropa. Era una sensación de estar comprando y una ansiedad permanente por comprar.

¿Y paraste el vicio por la deuda en la tarjeta de crédito o porque dijiste "esta cuestión está mal"? Porque a veces uno también siente que se está preocupando de cosas que al final son superfluas.

Tal cual. Te das cuenta de que en verdad estás gastando tiempo y plata en algo que no es trascendente. Era mucho más importante tratar de hacer la pega lo mejor posible que estar perdiendo tiempo comprando.

¿Quién te ayudó a darte cuenta de eso?

Mi mamá, ella siempre ha sido mi grillo en la oreja, ella es la única que me ha hecho repensar este tipo de cosas.

Ya, pero igual tienes mucha ropa. ¿Cuántos zapatos tienes en tu clóset? ¿Más o menos que Imelda Marcos?

Menos que Imelda Marcos, pero a Viña, por ejemplo, llevé 18 pares. Tengo cerca de 30.

¿Cuantas veces al día te cambias de ropa?

Dos veces al día por lo menos.

En el episodio "Yerko Puchento" se te acusó de que tú nunca habías salido a defender la causa mapuche. Se te cuestionó que por qué ahora alegabas contra la rutina de Daniel Alcaíno por

discriminatoria.

Ese fue un discurso facilista, marcado por la ignorancia creo yo. Finalmente soy Andrés Caniulef, así me presento en la vida y en la tele. No tengo que andar gritando por las calles "hola, yo soy

mapuche", pero vivo mi vida con esta herencia, que más que genética es cultural.

¿Alguna vez te sentiste avergonzado del apellido Caniulef?

No, nunca. De hecho hasta los siete años ni siquiera me di cuenta de que mi apellido era distinto.

¿Recibiste algún tipo de bullying por tu condición sexual?

Tampoco. Siempre en los colegios hay un juego con este tema, pero nunca me sentí víctima de bullying. Creo que tiene que ver con mi personalidad, siempre he sido directo, proyecto algo que

genera respeto en el resto.

¿A qué edad decidiste asumir públicamente tu condición sexual?

Nunca lo he hecho. Nunca he hablado del tema en televisión. Creo que no corresponde, porque es parte de la privacidad de cada persona.

¿Pero te gustaría casarte alguna vez?

Me gustaría que los homosexuales tuvieran derecho a casarse. Yo, en lo personal, en este minuto no tengo esa necesidad y no lo veo muy cercano.

Tienes 35, pero te ves más joven. ¿Te has puesto mucho bótox o qué?

No, nada, la genética. Soy afortunado.

¿Cuál es el defecto que más deploras de ti mismo?

La vanidad.

¿Y eres vanidoso física o intelectualmente?

Las dos cosas.

¿Cuántas veces en tu vida has recurrido al sicólogo o al siquiatra para tener mayor equilibrio?

Nunca.

¿Y no te da curiosidad?

Curiosidad, sí. Pero me hago autoanálisis. De verdad: me recuesto a analizar lo que estoy haciendo, lo que quiero, para dónde voy, de dónde vengo, y ahí resuelvo mis cosas.

Escucha el podcast de esta entrevista en www.paulafm.cl

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