Niños y cuarentena: ¿Celebrar o no la Pascua del conejo?

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Se acerca una de las primeras festividades del año y, si bien los adultos entendemos que aún cuando nuestros familiares y amigos estén sanos, los ánimos no están para celebraciones, esto no es tan claro para los niños. Sus rutinas se han visto alteradas, han tenido que aislarse de sus amigos y suspender la mayoría de las actividades y juegos. Y la Pascua del conejo es precisamente una de las celebraciones que gira entorno a los más chicos para muchas familias.

Con huevos de colores y conejos de chocolate y mazapán, el domingo de Pascua es uno de los favoritos de los niños. Y en un contexto en el que ya están sometidos a mucho estrés producto del encierro, ¿deberíamos hacer un alto en la rutina de la cuarentena para celebrar con ellos esta fiesta?

Sonia Castro, psicóloga infantil de la Clínica Alemana entrega algunas pautas sobre cómo abordar este fin de semana con los más chicos de la familia.

¿Es apropiado celebrar con los niños en un contexto como este?

Sí, absolutamente, siempre que lo contextualicemos al momento en que nos encontramos. Eso lo podemos hacer explicándoles, por ejemplo, la razón por la cual estamos estamos en cuarentena, que es precisamente para evitar el contagio a otros más débiles. Y reforzar el mensaje de lo positivo de esto: que estamos siendo solidarios con otros. Siempre hay que tranquilizar a los niños, bajarles la incertidumbre y la ansiedad, que son propias de un momento como este.

Ya que estamos aislados físicamente del exterior, ¿conviene aislarlos también en lo informativo y celebrar como una forma de alegrar el panorama que ya es difícil para ellos?

Celebrar no significa aislarlos de lo que ocurre afuera, pero sí protegerlos. Se debe proteger y filtrar la información que entregan los medios. Porque para los niños es suficiente con darles el mensaje básico y en positivo, que nutra. 'Estamos ayudando' o 'estamos siendo solidarios', pero no sobre exponerlos a un mar de información poco controlada que a su edad lo que provoca es solo una preocupación innecesaria.

¿Cómo evitamos que se generen en ellos estos sentimientos?

Debemos propiciar pensamientos positivos, recordarles que estamos sanos y que estamos ayudando a otros. Además, que celebrar es enseñarles a vivir el momento con pensamientos positivos y disfrutando la unión familiar, sin dejar de seguir conectados con el mundo. La Pascua de Resurrección es una creencia también para muchas familias por lo que no hay razón para postergar o suspender, sino que hay que adecuarse al momento. Vivirla y dejar que los niños la vivan, tomando en cuenta el tipo de pensamiento que aun tienen los más chicos de creer en el conejito y no romper con eso, porque no es necesario. De hecho, puede ser más bien perjudicial.

No debemos suspender las celebraciones dado el contexto

No, al contrario, celebrar significa vivir el momento, pero con pensamientos y una disposición positiva. Si respetamos la fantasía propia y esperada de nuestros hijos pequeños lo que estamos haciendo es protegiendo su desarrollo emocional. Los hacemos más empáticos en la medida en que les enseñamos a disfrutar de lo bueno y lo positivo que se puede sacar de los momentos que vivimos, incluso cuando son difíciles. Además, es una manera de enseñarles a cuidar de ellos mismos en el sentido de tratarse bien a sí mismos con pensamientos positivos ayudándolos a tomar conciencia de todo lo bueno que ellos mismos tienen, lo que no significa ser autoindulgentes o egocéntricos, sino positivos y bondadosos con nosotros mismos.

¿Cómo se aborda la contingencia con los niños? ¿A qué edad es apropiado explicarles lo que está pasando afuera?

Los niños siempre preguntan y hay que estar atentos a eso. Así podemos saber cuáles son sus dudas y qué contestar. En estos momentos la respuesta estratégica que sugiero es una contra pregunta, ¿qué crees tú? Y a partir de ahí iniciar la conversación. Cómo lo vive el niño o niña una situación es finalmente cómo la viven sus adultos cercanos. Los padres son modelo de los hijos en lo que se hace, no en lo que dice, por lo que la explicación, más que de la edad, va depender de lo que estén percibiendo en el ambiente.

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