A estas madres las dejamos solas

En Chile nacen cada año 5 mil niños con malformaciones congénitas muy graves: a tal punto que, en decenas de países, son causales de interrupción del embarazo. En Chile no existe ninguna forma de aborto. Ni terapéutico ni eugenésico. Pero tampoco nadie se hace cargo de estos niños una vez que nacen. No hay plan Auge que cubra sus complejas necesidades. No hay salas cuna capaces de cuidarlos para que sus madres puedan trabajar. Es la contradicción de una sociedad que protege la vida pero no entrega ningún apoyo para llevarla con dignidad.