Días de la semana: Sofía Acuña




"Mi primer acercamiento a la cerámica fue en la universidad. Hice cursos con un profesor, que me introdujo en el mundo del modelado, y me enamoré. Me di cuenta de que las posibilidades de este oficio son infinitas. Me fascinaron los procesos, porque todas las técnicas tienen diferentes pasos. El vaciado, el modelado. Me gustó mucho y empecé a investigar sobre cada uno, por lo que fui aprendiendo cada vez más.

Al principio trabajaba como diseñadora freelance o como productora, por lo que tenía la cerámica como hobby. Hacía algunos encargos, pero más que nada de algún conocido que tenía un matrimonio, por ejemplo, y necesitaba un regalo. Después empecé a ver que había una manera viable de vivir de esto. Comencé a averiguar más, me arriesgué. Y ha dado buenos frutos. En especial las clases, que es algo muy nutritivo para mí porque aprendo mucho enseñando. Las preguntas de las alumnas me motivan a seguir investigando sobre este oficio y a ponerme nuevos desafíos.

Claramente hay un boom de la cerámica. Creo que tiene mucho que ver con eso de volver a darle valor a las cosas hechas a mano; de darse una pausa en la vida dentro de toda esta inmediatez. Ha habido un rescate de los procesos o de slow design. Siento que nos permiten poner un stop para contemplar y reflexionar.

Haber trabajado como productora me ayuda mucho, porque emprender significa ser una especie de circo pobre. Tú eres la que hace el aseo, la que corta los tickets, la que revuelve el maní, acomoda los asientos y después hace el show. Cuando uno produce, también hace de todo. Tengo que ser contadora, administradora, limpiar, hacer de junior, de profesora.

Si me dieran la opción, no volvería a lo que hacía antes. Mi sueño con la cerámica y este espacio que estoy armando es emplear gente, porque a futuro no quiero seguir haciendo todo. Quisiera tener diseñadores y algún periodista, tal vez, para armar un blog, y así ir sumando gente, porque me gusta mucho el trabajo interdisciplinario.

A esta casa llegué hace un poco más de un mes. Es súper importante para mí, porque en ella noto el avance que he logrado desde mi primer y pequeñísimo taller en Quinta Normal. Ahora estoy en un espacio que es al menos ocho veces más grande. En el día a día, mi trabajo acá es bastante solitario. Si no estoy haciendo clases, probablemente estoy todo el tiempo sola. Eso igual, a ratos, es algo agobiante. De repente me vienen a ver amigas o alumnas y mientras ellas conversan, yo trabajo en lo mío y hablo. Eso es entretenido; me encanta que me venga a ver gente. Los momentos solos los agradezco porque son mega productivos. Pongo música y empiezo a trabajar, pero siempre programado. Me hago todas las semanas una lista muy ñoña con tareas.

Lo que más me gusta de mi trabajo es poder comunicar a través del diseño. Poder expresarme a través de mis figuras, porque esto no es la visión de nadie más que la mía. Me gusta mucho inspirarme de todas las cosas por las que he pasado en mi vida. Yo estudié arquitectura un tiempo, por lo que a veces me inspiro en lo que aprendí allí. Mi proceso creativo siempre parte del dibujo, porque yo también ilustro. Estas figuras para mí son animalitos mutados; cada uno tiene vida y distinta personalidad, pero fueron mutando por algún motivo. Me gusta poder crear cosas que generen contemplación. Que venga alguien aquí y se quede mirando las figuras; que haga una pausa en su vida y se de ese momento para apreciarlo. Puede que no le guste y no la compre, pero que se tome el tiempo para observarlo me fascina".

Sofía Acuña es ceramista y creadora de Obra Normal, donde hace clases tres veces a la semana. Estudió diseño industrial, pero hace tres años que dedica su tiempo completo a la cerámica.

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