Las envidiables canas de una treintañera

Belleza

Las envidiables canas de una treintañera

Por Cecilia di Genaro

Mientras muchas se espantan con la salida de una mísera cana, la directora de Vogue UK, Sarah Harris es, a los 34 años, la cultora de una de las cabelleras más atractivas del circuito.

Paula 1159. Sábado 25 de octubre de 2014.

Mientras muchas se espantan con la salida de una mísera cana, la directora de Vogue UK, Sarah Harris es, a los 34 años, la cultora de una de las cabelleras más atractivas del circuito.

Sarah Harris no solo es guapísima, sino que también pertenece al selecto club de las astutas: no habla de “pelo cano” para referirse a su cabellera, sino que la describe como “mi pelo color plata”. Es más, si algunas destacan hace décadas por su melena inamovible (Anna Wintour) y otras por su irremediable pelo juvenil estilo Romina Power (Anna dello Russo), la periodista inglesa y directora de la Vogue británica les saca partido a lo que la genética le regaló: muchas y precoces canas. “Estoy orgullosa de mi pelo. Gris suena a envejecimiento. La plata es una palabra infinitamente más atractiva”, dijo recientemente al periódico The Daily Mail.

Harris es la mejor exponente de las mujeres sub 40 que han puesto de moda lo que bien podría llamarse “canismo” y que tiene a un montón de jovencitas tiñéndose de blanco, es decir, haciendo todo lo contrario de aquellas que le tienen pavor a las canas, sinónimo hasta hace solo unas temporadas de cruel decrepitud. “Cada vez más chicas me paran en la calle para preguntarme quién es mi colorista y qué tinte uso. Simplemente no creen que sea natural. De repente, parece que las canas son tendencia. Me inclino a pensar que es una reacción contra una ridícula falsa estética. Mi pelo es el opuesto absoluto de la típica melena rubia teñida que se quiere vender”, declaró Harris en las páginas de su propia revista.

Con esas canas bien peinadas y sin frizz, aunque sí ciertos aires de desprolijidad similares a los de la cabeza de Isabel Marant (son del mismo club), Sarah Harris dice que cree en “ciertos íconos de estilo, como Chanel y Céline, pero que no le interesan ni los referentes obvios de belleza, ni menos la sobre preocupación. “Mi madre se lava la cara con agua y jabón y se aplica crema hidratante. Lo mismo mi abuela. Yo soy un poco así. Lo que nunca hago es ir a la cama con maquillaje. No uso mucho, pero me gustan los buenos productos”.

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