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4 mayo, 2017
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Maquillaje para una piel madura

Iluminar, iluminar e iluminar. Camuflar y potenciar con naturalidad.

Por Rita Cox / Fotografía: Rodrigo Chodil / Producción: Fernanda Zamora / Maquillaje y pelo: Rosario Valenzuela / Modelo: Constanza Grisanti


Paula 1225. Sábado 6 de mayo de 2017. Especial Belleza.

Tal como una piel madura requiere de formulaciones específicas para proteger, reparar y potenciar, con el maquillaje ocurre algo parecido: a partir de los 40 (tal vez antes, tal vez después) hay cosas que funcionan y otras que es mejor desterrar y no intentar ni para humoradas. Las bases, por ejemplo, deben ser ligeras y líquidas o se corre el riesgo de que la cara se “craquele” y se evidencien tristemente las líneas de expresión y las manchas que se pretendían camuflar. ¿Las sombras? Nada brillante. ¿El labial? Fuera los mate de acabado seco que marcan las arruguitas. No son reglas caprichosas, sí algunas de las conclusiones de la maquilladora Rosario Valenzuela (54) tras ser testigo de los cambios de su propia piel y trabajar durante casi 30 años sobre la de modelos, novias, madrinas, hijas, madres y abuelas. Valenzuela inició su carrera en producciones de moda Paula en 1988, de la mano de Roberto Edwards.

Preparar la piel
Imposible saltarse este paso que para Rosario Valenzuela consiste en limpiar prolijamente con Nutritive Cleanser, de Perricone, marca con la que completa todo el proceso: sigue con Firming Facial Toner, para restaurar el pH de la piel; la crema Cold Plasma, muy nutritiva; Face Finishing Moisturizer, para sellar; y finalmente un contorno de ojos. Si los labios están secos, aplica un bálsamo de Yves Saint Laurent que deja actuar hasta terminar todo el maquillaje y concentrarse en esa zona. Con la preparación, “el maquillaje se adhiere y la piel se ve luminosa y sana”, dice.

Estilo ejecutivo

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Abrigo Isabel Marant, Montemarano.

El maquillaje es como la cartera. De nada sirve andar súper producida si colgando se lleva una pieza que no calza con nada. Y no estamos hablando de marcas o de grandes presupuestos, sino de “ese” toque bien elegido. Aquí el toque preciso es la base ligera y líquida, de color casi idéntico al del cuello y del escote. Más claro se ve mal. Más oscuro, ni atreverse. El corrector, en tanto, solo fue aplicado en zonas específicas: la manchita molesta, las ojeras. En ojos, las sombras suaves y mate funcionan mejor que los tonos fuertes que endurecen o provocan el efecto de “mirada cansada”. Fatal.

Noche

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Vestido, Enfit.

Rosario Valenzuela potenció los ojos: con sombras claras y mate abrió y alivianó la mirada, y con dos o tres pestañas postizas por lado logró lo que llama “una cirugía exprés”, una inyección de vitalidad. En cejas, rellenó delicadamente con pincel y sombra del tono adecuado, siguiendo el movimiento natural del pelo. Esa armonía también aporta en jovialidad. Jamás de los jamaces: exagerar el arco de las cejas o hacer las llamadas “cejas molde” tipo Linda Evangelista de los 90. Los labios: colores claros y naturales en texturas cremosas. Rosario no recomienda los gloss y menos las texturas mate secas, ya que marcan las arruguitas de esa zona.

Fin de semana

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Suéter, Cher.

Además de la base ligera de siempre, aquí la clave es la máscara de pestañas café oscura, y no negra usada en el maquillaje de noche. “Permite una mirada menos dura e intensa”, explica Rosario Valenzuela, quien sugiere la de Perricone, rica en vitaminas.
Segunda clave: la maquilladora no usa rubor, pues lo considera “muy colorinche”. Prefiere, en cambio,marcar con iluminador.
Tercera clave: Valenzuela prescinde aquí, y en todas sus apuestas, de los polvos para opacar, ya que engruesan el maquillaje. En la zona T opta por la crema Matt Touch, de Yves Saint Laurent.
Para contactar a Rosario Valenzuela, llamar al cel 99231 7432.

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