Días de semana: Nicolás González

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Días de semana: Nicolás González

Por Francisca Quirós M. / Fotografías Valentina Bird

“Amo dibujar, y es bacán poder trabajar en eso. Pero claro, hacerlo desde la casa es un arma de doble filo; estás haciendo lo que te gusta y manejas tus horarios, pero si no eres alguien organizado, todo se desordena. Es común terminar trabajando hasta las cinco de la mañana, porque tuviste todo todo el día para hacerlo pero lo pateaste. Hay que ser súper metódico. A veces simplemente no puedo salir un fin de semana, porque tengo mucha pega encargada. Y la pega siempre está primero.

No puedo trabajar sin internet. A estas alturas, todos vivimos un poco con la necesidad de estar siempre conectados. Para este tipo de trabajo te llaman en cualquier momento; sobre todo cuando se trata de agencias, que operan con ritmos muy acelerados. “Oye, ¿te acuerdas de ese trabajo que era para la próxima semana? Ahora es para mañana”. Por eso hay que estar siempre atento. A mí me gusta harto salir en el día; más que en la noche. Entonces me ha pasado que estoy con amigos comiendo o paseando y me llaman. Soy como un doctor, porque tengo que irme cuando me necesitan.

Más que responder a los demás, uno tiene que ir dándose cuenta de su propio ritmo. A mí me encantaría levantarme en la mañana y trabajar, pero no funciono así. Mi método es hacerlo de noche, tranquilo y solo. Me da lo mismo quedarme hasta la madrugada trabajando.

Me gusta la independencia. Cuando recién empecé, pensaba “no tengo jefe, ni horarios, ni tengo que tomar micro”. Sonaba súper bien, pero te das cuenta que en realidad pasas todo el día encerrado y solo. Ese es un tema, pero es lo que permite darte ciertos lujos, como inventar tus propias reglas. Pocas personas pueden hacer eso.

No creo mucho en la inspiración, pero claro que hay estímulos. Y yo mis intereses los tengo clarísimos. Cuando tienes lenguaje visual, entiendes que el resultado final tiene que ser una traducción de quién eres o cómo piensas. La ilustración es un mensaje. Algo que realmente me incentiva es la vida sencilla; las cosas simples. Mi trabajo de hecho se trata de eso, y por lo mismo es una especie de reducción gráfica. Nada muy aparatoso. Sólo lo elemental. Me he dado cuenta de que mis dibujos son, al final, una pretensión honesta.

Siempre digo que tengo una relación de amor correspondido con el dibujo, porque a mí me encanta dibujar y siento que el dibujo también me permite estar con él. No es algo forzado. Creo que lo que más amo de dedicarme a la ilustración es precisamente eso: tener el privilegio de hacer lo que me gusta y que me dé para vivir”.

Nicolás González (29) es ilustrador independiente y trabaja para diversas agencias.

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