Estar solo

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Estar solo

Por Gaspar Álvarez / Ilustración: Gertrudis Shaw

Cuando miro hacia atrás, tiendo a obviar que he pasado la mayor parte de mi vida adulta pololeando. No he tenido muchas relaciones, pero han sido considerablemente largas. No es una queja, en lo absoluto, sino algo que ha caracterizado mis relaciones amorosas y que ha provocado que algunas personas me comenten con cara afligida que nunca he estado solo. Siempre asentí con una pequeña sonrisa a quienes me hacían ese comentario, pero algo hacía que me sintiera raro. Después ese sentimiento se convertía en extrañeza y, luego, en risa. A medida que ha avanzado el tiempo, la conversación ha dado paso a otro tipo de reacción, haciendo hincapié en mi “romanticismo” y mi estabilidad, lo cual viene en compañía de caras más amigables. Y si hay alcohol de por medio, tanto mejor.

Cuando vuelvo a mirar hacia atrás, me doy cuenta de que el tema de estar soltero (o de estar solo, que no es lo mismo, pero es como le llaman algunos), si bien ha sido una preocupación por mis constantes inseguridades, para mí ya no es un tema que tenga que ver con “la oportunidad” de estar con uno mismo. Es como si, por un lado, se instituyera que la soledad debe darse fuera de una relación romántica y, por el otro, que estando involucrados en una, no pudiéramos conocernos realmente. El concepto adolescente de soledad nos persigue hasta que cumplimos cierta edad y podemos tomarlo como una opción, pero hasta hace poco tiempo olvidábamos que siempre fue una opción.

Estuve “solo” los primeros 16 años de mi vida y, como es de sospechar, a esta edad era cuando menos sabía quién era. Y ahora, luego de 13 años de estar en relaciones, siento que por fin hay un acuerdo entre quién soy y qué es lo que quiero. Puedo decir que el proceso de autoconocimiento que me llevó a esto ha sido, en gran parte, gracias a mis parejas y a las relaciones que he tenido con ellas, ya que he podido aprender de cada experiencia, y agradezco siempre por las que las cosas que me han pasado.

La soledad que me mencionaban antes, esa soledad que yo supuestamente debía conocer estando sin pareja, me parece un estado que me ha acompañado desde que, paradójicamente, me emparejé. Al mismo tiempo que esto ocurría, entré a la universidad a estudiar Artes, donde descubrí que podía hacer de lo que me gustaba un camino válido y en el cual, por la naturaleza de la profesión, estaba mucho tiempo solo. Muchos años después de eso, sigo estando sin compañía de nadie la mayor parte del tiempo. Me imagino, por lo mismo, que la persona que hablaba sobre la soledad y la soltería era, quizás, quien no podía separar su vida de la vida en pareja. No ha sido mi caso.

Creo que todos debemos ser capaces de vivir la soledad de forma que complemente nuestra vida, porque, por nihilista y morrisseiano que suene, siempre vamos a estar solos. Poder generar un sistema que una al amor de pareja con la soledad, es lo más sano que yo pude hacer.

Mi situación particular es que he estado profundamente enamorado y eso no me ha dificultado el proceso de conocerme, sino todo lo contrario. Al llevar tantos años con la misma persona, comienzas a notar todos los cambios que conlleva crecer con alguien; uno cambia no cada 7 años como dicen los científicos, ni cada 10 como dicen los que practican quiromancia. Es un estado constante. Darme cuenta de eso -y de mi estado de profundo descontrol, en este ámbito- derivó, afortunadamente, en una profunda seguridad. Una donde el amor que siento no es un impedimento, sino que es lo más bello que me ha sucedido porque me ha abierto los ojos a lo que significa crecer.

El amor y la soledad no son excluyentes. Es más bien una linda pareja que une las cosas, rellenando los vacíos con pequeños fantasmas de nosotros mismos cuando jóvenes. Y esos fantasmas, le cierran la boca a esas personas que, compungidas, me decían en el pasado que no sabía estar solo. Es cierto: he estado en pareja la mayoría del tiempo, pero gracias a eso he aprendido a estar solo en compañía.

 

Gaspar Álvarez es pintor y artista visual, y actualmente está desarrollando una investigación sobre la imagen romántica. Trabaja en el Taller León y ha expuesto su trabajo en varias muestras colectivas e individuales.

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