Mi rincón verde: Néstor Ramírez

Columnas

Mi rincón verde: Néstor Ramírez

Por Victoria Misito / Valentina Bird

“Mientras estaba en mi último año de agronomía, mi polola, y también compañera de carrera, me cambió el trayecto que hacía para la universidad, ya que no lo encontraba tan eficiente, y comenzamos a irnos juntos. Para hacer el camino más entretenido, decidimos ir recolectando todo tipo de plantas que se nos cruzaran. Así estuvimos durante meses y juntamos una variedad enorme. A mí siempre me gustaron, pero a partir de ese año, me entusiasmé con armar nuestro rincón verde.

La mayoría de las que tengo en mi departamento no son compradas. Están acá porque me las conseguí, las multipliqué o las intercambié. Apoyo a los viveristas, pero como me fascina aprender sobre técnicas de reproducción, prefiero hacerlas yo mismo. Por suerte desde que empecé con el tema, tuve buenas manos. No soy de experimentar y terminar matándolas. Trato de llevarlas al límite y las salvo. Me gusta estudiarlas y contemplar su arquitectura.

Las plantas son como mi refugio. Cuando las riego, siento que descargo el día. Me ayudan a relajarme y a desarrollar una instancia de intimidad. También han hecho que sea mucho más cuidadoso y programado. Antes era muy acelerado y tenerlas me aporta mucha calma. Para mí son como ‘mis niñas’ y apenas llego de trabajar, se convierten en mi prioridad. Me saco los zapatos y pongo mis manos en la tierra. Mi técnica para que crezcan fuertes es regarlas en dos periodos, es decir, parto por una hasta mojarlas todas, espero que absorban el agua, y después repito la acción. Es un concepto que aprendí en la universidad. Lo hago tres veces por semana.

Mi planta regalona es el ficus lyrata porque encuentro que es muy distinta al resto. Además, el tamaño de sus hojas me sorprende un montón. Eso es lo que más me gusta del tema en general, ver cómo una simple semilla se puede convertir en algo enorme y en formas muy distintas. Y también me llama mucho la atención el hecho de que algunas plantas, pese a ser de lugares muy lejanos, logran a adaptarse a diferentes climas. Eso ha hecho que me cuestione el tipo que quiero tener. Ahora estoy juntando plantas de Sudamérica chilenas porque siento que es importante revalorizar lo que uno tiene.

Cuando viajo, siempre trato de visitar jardines botánicos, parques nacionales o casas de personas que sé que saben del tema. Soy súper busquilla y ando con un cuaderno anotando todo lo que aprendo. Y me gusta después compartir todo esos conocimientos. Hago talleres de botánica y  carpintería. Enseño sobre las formas de crecimiento de las plantas, el mundo vegetal, taxonomía y morfología de tallos.  El objetivo es que la gente entienda la naturaleza y aprenda a vivir de ella”.

Néstor Ramírez tiene 29 años y es agrónomo y creador de @tallerotilia

Seguir leyendo