Emergente: Matías Moena

Galerías

Emergente: Matías Moena

Por Almendra Arcaya L. / Fotografía: Alejandro Araya.

Paula.cl

Señas
Matías Moena, 21 años.
MC.
Discos: Kid Flava Classic (2016) y Skillz of Shaolin (2017).

Tiene 75 mil suscriptores en su canal de YouTube, 52 mil seguidores en Instagram y un single (Warzone) que, en un año, ha alcanzado 6,4 millones de reproducciones. En la escena local del rap, es conocido como NFX, seudónimo que adoptó a los 17 años cuando, apoyado por su mamá, decidió abandonar el colegio y dedicarse de lleno a la música. Su primer flechazo fue con la guitarra. El segundo, con el rap, pasión que comenzó cuando tenía 13. “Me crié en Recoleta, con puros primos más grandes, que escuchaban todo el día rap. Era la música del barrio. Mi mamá veía que en el colegio le ponía empeño, no soy mal cabro, pero no era lo mío. En lo único que me iba bien era en la música. En vez de ir al colegio me iba a hacer freestyle en micros y tocatas, o a batallar (duelos de rap). Y ganaba. Cuando iba a clases, me dedicaba a escribir rimas. Repetí: primero medio, un dos por uno de primero y segundo medio, y un dos por uno de tercero y cuarto medio”.

Fue entonces cuando, influenciado por referentes de la época dorada del hip hop, como Busta Rhymes y Dr. Dre, y locales noventeros como Tiro de Gracia, La Pozze Latina, Makiza y Movimiento Original, decidió tomárselo en serio y grabar su primera canción, de manera autodidacta y con pistas libres de internet, en un estudio artesanal en la casa de un amigo, llamada Primer paso (2014), que hablaba de su gusto por el rap, el freestyle y el skate.

A los 17 se convirtió en finalista de la primera clasificatoria escolar del BDM (Batalla de Maestros), competencia internacional de freestyle originada en Chile y replicada en 17 países, como Argentina, Perú, México y Costa Rica. En 2016, a los 19 años, animó sus primeras clasificatorias de BDM Chile, en ciudades como Cauquenes, Temuco, Chillán y Santiago, y lanzó Kid Flava Classic, su primer disco, que compila 15 canciones escritas por él y grabadas en un home studio que levantó en una habitación de su casa. Y en 2017 realizó su primera gira junto a BDM, a lo largo de Chile. “Fue un disco experimental, con las ganas de hacer algo en concreto con un estilo que buscara rescatar la esencia del rap, que respetara el género y color musical. Me gusta caleta ese disco por las letras. Son temas que hablan de una época en la que solamente quería rap. Dejar todo por el rap. Es una oda al amor que le tengo a la música e hizo que la gente me conociera, que yo tuviera una identidad”, reflexiona.

Skillz of Shaolin, su segundo disco y el primero profesional, lanzado el 18 de marzo de 2017, fue su consolidación: lo seleccionaron como uno de los 9 chilenos más reconocidos del género por la red internacional de música hip hop, The Cypher Effect (que registra e internacionaliza el material), junto a exponentes como Portavoz y Jonas Sanche; se presentó en el Festival de Maipú, frente a 17 mil personas, y en tocatas en Colombia, Perú y Argentina; teloneó al rapero español Kase.O (Disco de Oro durante 2017, por más de 20 mil copias vendidas en 6 semanas); el MC chileno Lenwa Dura (Amador Fabián Sánchez, cofundador del grupo Tiro de Gracia) le propuso elaborar un tema en conjunto y, recientemente, fue fichado por la marca Converse como embajador de Latinoamérica.

“Hoy día me gusta hablar más de los errores que tenemos los seres humanos cuando nos creemos perfectos, y desde la queja igual, desde lo que falta, desde lo que no hay, pero sin que se escuche a un hueón que está llorando, sino que está enojado”, dice sobre su segundo disco.

Junto a un equipo compuesto por 14 personas –entre ellos un director de arte, un director audiovisual, un sonidista, un DJ y un productor–, hoy Matías está enfocado en un público nacional e internacional. De hecho, la mayoría de sus seguidores son colombianos, venezolanos, mexicanos y argentinos, y tienen entre 20 y 35 años, estima. “El rapero no es necesariamente el que está en la plaza tomando o el que no trabaja, y mi música ha logrado llegar también a ese público. Mi rap es de barrio, porque es lo que me representa, pero lo escuchan raperos, amantes del rap, que no necesariamente son de calle”, asegura.

Hoy, dice Matías, se financia ciento por ciento de la música. Y bajo el seudónimo Bobby O’Jamez, una especie de alter ego de NFX, acaba de lanzar un disco doble de 4 temas, cuyas letras y bases elaboró en 12 horas, un día que se quedó encerrado en su departamento. “Bobby odioso Jamez es mi lado inmaduro, para botar la mierda. Soy demasiado piola, y aquí pude expresar cosas que no me atrevía a decir”, cuenta, y confiesa un sueño: “El plan de este año es hacer una gira por Latinoamérica y, si todo sale bien, viajar a España. También me gustaría aprender otros idiomas, para interpretar mi música en distintas lenguas”.

Seguir leyendo