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4 diciembre, 2014
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Hotel de verano en Nueva Zelanda

Para que los afuerinos pudieran disfrutar los encantos de la isla neozelandesa Waiheke como si estuvieran en casa, David y Jonathan Scott transformaron su casa de veraneo en un acogedor hotel de playa. Con huerto propio y un relajado estilo náutico, The Boatshed se ha convertido, casi sin marketing de por medio, en uno de los pequeños hoteles de lujo más exclusivos de todo el mundo.

Por Ximena Heinsen / Recetas: Tibor Matus / Producción: Paula Minte / Fotografía: Carolina Vargas


Paula 1162. Sábado 6 de diciembre de 2014.

Un bach. Así llaman los neozelandeses a las pequeñas casas de playa hechas con materiales sencillos, rústicos, y decoradas con objetos reciclados, o de segunda mano. Veraneando en el bach de un amigo, precisamente, fue donde el diseñador industrial David Scott se enamoró, 35 años atrás, de la isla Waiheke, uno de los lugares favoritos de los habitantes de la cercana ciudad de Auckland para pasar los días de vacaciones. Ese mismo verano Scott ofreció todo el dinero que había recibido de una herencia, por un sitio a la venta que descubrió justo arriba de la pequeña playa de Oneroa –little Oneroa beach–, el mismo donde se emplaza el que ahora es uno de los más celebrados pequeños hoteles de lujo de todo Nueva Zelanda: The Boatshed.

Cuando empezó a diseñar y construir en ese sitio la casa de veraneo para su familia, hace 20 años, David Scott tenía en mente la idea de levantar un lugar al que más adelante también pudieran llegar otras personas para quedarse y disfrutar los encantos de la isla. Después de varios veranos en familia, la idea de convertir la casa en un hotel tomó fuerza y fue su hijo Jonathan el que desarrolló el exclusivo concepto con que The Boatshed abrió sus puertas en 2002. “Fuimos pioneros, en ese entonces no existían los hoteles pequeños,” recuerda Scott, que ahora vive entre Alemania, Inglaterra y Estados Unidos, y que apenas puede se escapa a pasar unos días a su antigua casa de veraneo, donde disfruta las mismas cosas que hace más de treinta años, cuando llegó por primera vez a pasar un verano en Waiheke: leer, conversar, caminar al pueblo de Oneroa, jugar cricket en la playa, salir a pescar, nadar, dormir siesta. Y, por supuesto, comer. Del menú diario se encarga el chef Tibor Matus, que todas las mañanas llega a servir el desayuno con granola horneada en casa y jugos de fruta recién exprimidas. Por las noches prepara algún pescado fresco del día con verduras de la huerta orgánica que llegan a la mesa justo después de la puesta de sol, cuando al comedor de la casa hotel de los Scott solo lo ilumina la tenue luz de las velas que hay en cada mesa.

– ENSALADA DE ZAPALLO CON ALIÑO DE YOGURT Y TAHINI (para 4 personas)

Ingredientes
700 g de zapallo camote o butternut, pelado, sin semillas y en trozos
Aceite de oliva
Mezcla de especias (comino, canela, jengibre, nuez moscada)
Sal y pimienta
1 cucharada de mantequilla
1/2 cebolla en plumas
1 cucharada de azúcar
1 cucharadita de tahini o pasta de sésamo
1/2 limón, su jugo
4 dátiles picados
70 g de queso crema de cabra
2 cucharadas de pistachos tostados y picados para espolvorear
4 cucharaditas de.miel de granada
Hojas de hierbas frescas y/o flores para decorar

Preparación
1. Precalentar el horno a temperatura media. En una lata de horno colocar el zapallo y rociar con el aceite, espolvorear las especias, sazonar con sal y pimienta y hornear hasta que estén cocidos al dente.
2. En un sartén derretir 1 cucharada de mantequilla a fuego bajo, agregar la cebolla y cocinar, revolviendo ocasionalmente, hasta dorar ligeramente. Añadir el azúcar y seguir cocinando hasta que la cebolla esté caramelizada. Retirar del fuego y reservar.
3. En un bol colocar el yogurt, tahini y jugo de limón; sazonar con sal y pimienta. Mezclar y reservar.
4. En platos individuales colocar moldes cilíndricos sin fondo, abajo colocar los dátiles, luego cebolla caramelizada reservada y trozos de zapallos asados. Encima distribuir los trozos de queso de cabra y espolvorear los pistachos. Verter el aliño de yogurt y miel de granada. Servir de inmediato decorados con hierbas o flores.

La isla Waiheke está a 35 minutos de Auckland en ferry. Además de ser un cotizado balneario, aquí se producen algunos de los mejores vinos de Nueva Zelanda.


Muy populares en Australia y Nueva Zelanda, las galletas Anzac deben su nombre a las siglas del ejército que formaron estos dos países en la Primera Guerra Mundial. En The Boatshed suelen hornearlas a diario y tenerlas siempre a mano para acompañar un café en la terraza frente al mar.

– GALLETAS ANZAC (para 30-40 unidades aprox)

Ingredientes
250 g de mantequilla derretida
1 cucharada de jarabe de maíz (corn syrup) o miel de chancaca
1 cucharada de bicarbonato de sodio
2 tazas (280 g) de harina
2 tazas de avena
2 tazas de coco rallado
3 tazas de mezcla de frutos secos (pistachos, nueces macadamia, almendras, etc)
1 taza de azúcar flor
1 taza de azúcar morena
Pizca de mezcla de especias molidas (canela, clavo de olor, nuez moscada, anís estrella)

Preparación
1. Precalentar el horno a temperatura media. En un bol mezclar la mantequilla, jarabe de maíz o miel y bicarbonato de sodio.
2. En otro bol colocar la harina, avena, coco, mezcla de frutos, azúcares y pizca de especias; juntar y verter la mezcla de mantequilla. Revolver hasta integrar y formar una masa homogénea.
3. Con la masa hacer bolitas y aplastarlas ligeramente con un tenedor sobre una lata de horno con papel mantequilla o un silpat. Hornear 10 minutos o hasta dorar. Retirar del horno, dejar reposar 5 minutos y luego pasarlas a una rejilla. Dejar enfriar y guardar en recipientes herméticos.

KNOCK, UN RINCÓN

“El buen diseño consiste en construir de manera que todo esté hecho en función de la experiencia”, dice David Scott. Una de sus entretenciones es estar permanentemente inventando soluciones para las necesidades del hotel, desde las repisas de los baños hasta este rincón ubicado a la salida de una puerta trasera, en el corredor hacia el huerto. La mesa es abatible con un sistema de poleas y cuerdas, para crear un ambiente acogedor en un espacio reducido. Junto a su hijo Jonathan, David ha diseñado varios rincones secretos –o knocks– para el hotel, pero este es su favorito.

El comedor del hotel está compuesto por varias mesas que se agrupan al centro en el día. En las noches se dispersan para que los huéspedes coman de manera más íntima, a la luz de las velas.

The Boatshed significa casa de botes y es lo que inspira todo el diseño del hotel, que tiene solo cinco exclusivas suites para dos personas.

HUERTO PROPIO
“A veces tengo que ponerle freno a la imaginación, porque las ideas de lo que puedes hacer en un huerto son infinitas y tienes que saber cuándo parar, cuándo ya está bien de creatividad”, dice Jonathan Scott, que siempre está buscando en mercados de antigüedades algún objeto para terminar de decorar los rincones del hotel. El huerto orgánico, donde levantó un invernadero con materiales 100% reciclados, es uno de sus espacios favoritos.

Hinojo, albahaca, endivias, pimientos y zapallos crecen en la huerta orgánica que surte a la cocina de The Boatshed.

– HAPUKA O MERO CON PURÉ DE PAPA DE APIO CON GREMOLATA (para 4 personas)

Ingredientes
Para el puré:
400 g de papas de apio peladas y en cubos
Sal y pimienta
3 cucharadas de aceite de oliva
1/2 cebolla picada
2 dientes de ajo picados finos
1 cucharadita de hojas de tomillo
2 cucharadas de mantequilla
3/4 taza (180 ml) de crema
Para la gremolata:
2 tazas de hojas de hierbas (romero, tomillo,
menta y perejil)
1 limón, su ralladura y su jugo
1 cucharadita de alcaparras
4 filetes (150 g) de hapuka o mero, sin piel
Verduras salteadas (tomates cherry, zapallos
italianos, porotos verdes, etc)

Preparación
1. En una olla colocar las papas de apio, cubrir con agua fría y sazonar con sal. Cocinar a fuego medio hasta que estén blandas.
2. En una sartén calentar 1 cucharada de aceite de oliva a fuego medio, agregar la cebolla y cocinar hasta que esté transparente. Añadir el ajo, tomillo y papas de apio cocidas, revolver, seguir cocinando 3 minutos más. Retirar del fuego y transferir la mezcla a la procesadora y procesar hasta formar un puré. Volver el puré a la olla y cocinar a fuego medio. Agregar, revolviendo, la crema y 1 cucharada de mantequilla. Sazonar con sal y pimienta y cocinar hasta espesar ligeramente. Reservar al calor.
3. Preparar la gremolata. En un bol mezclar las hierbas, ralladura y jugo de limón y alcaparras, mezclar y reservar.
4. Precalentar el horno a temperatura media. En un sartén grande que pueda ir al horno calentar el resto del aceite de oliva a fuego alto, colocar los filetes de pescado y cocinar hasta dorar, antes de darlos vuelta colocar el resto de la mantequilla, esperar 1-2 minutos y darlos vuelta. Hornear a temperatura media 10 minutos. Retirar del horno.
5. En platos individuales distribuir el puré de papas de apio reservado, luego las verduras salteadas y encima los filetes de pescado. Servir de inmediato decorado con la gremolata reservada.


David (sentado) y Jonathan Scott, los propietarios y creadores de The Boatshed.


A la derecha, una de las tres habitaciones llamadas, al igual que el hotel, The Boatshed.

– SOUFFLÉ DE RICOTA CON CIRUELAS ASADAS (para 4 personas)

Ingredientes
4 ciruelas (peras o duraznos, depende de la temporada), sin carozo y en mitades
1/3 taza (65 g) de azúcar rubia
1 taza de ricota o queso quark
1 cucharadita de vainilla
3 huevos, separados
3 cucharadas de harina
2 cucharaditas de polvos de maracuyá (deshidratadas en polvo)
1/4 taza (50 g) de azúcar
Helado de vainilla para servir (opcional)

Preparación
1. Precalentar el horno a temperatura media. En una lata de horno colocar las ciruelas con la cáscara hacia abajo, espolvorear encima el azúcar rubia y hornear hasta que la fruta esté cocida. Retirar del horno y reservar.
2. En un bol grande colocar la ricota, vainilla, yemas de huevos, harina y 1 cucharadita de polvos de maracuyá, mezclar hasta integrar. Reservar
3. En otro bol batir las claras a nieve con el azúcar hasta formar un merengue firme, agregar el resto de polvo de maracuyá y mezclar. Luego incorporar a la mezcla de ricota reservada, con movimientos envolventes, revolver hasta integrar.
4. En 4 moldes individuales para horno enmantequillados verter la mezcla anterior. Hornear 25 minutos a temperatura media. Retirar del horno. Servir de inmediato acompañado de las ciruelas reservadas y el helado de vainilla.•


Desde la terraza del hotel, que mira a la bahía de la pequeña playa de Oneroa, se ven apacibles puestas de sol.

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