El look del poder que impuso House of Cards

Moda

El look del poder que impuso House of Cards

Por Sol Márquez Thomas

El estilo monocromo, frío y elegante de Claire Underwood, el personaje interpretado por Robin Wright en la serie House of Cards, promete redoblar su impacto en la industria de la moda ahora que, en la tercera temporada (estreno en Netflix, el 27 de febrero), la calculadora Claire llega a ser primera dama de Estados Unidos.

Paula 1167. Sábado 14 de febrero de 2015.

El estilo monocromo, frío y elegante de Claire Underwood, el personaje interpretado por Robin Wright en la serie House of Cards, promete redoblar su impacto en la industria de la moda ahora que, en la tercera temporada (estreno en Netflix, el 27 de febrero), la calculadora Claire llega a ser primera dama de Estados Unidos.

No iba a resultar fácil destacar en el mundo de la política y menos si su marido estaba determinado a llegar a la Casa Blanca. “No solo quiero ser vista. Quiero convertirme en alguien significativo”, comentaba el personaje de Claire Underwood, rol por el cual Robin Wright obtuvo el Globo de Oro como mejor actriz, durante la primera temporada de House of Cards. No iba a resultar fácil, pero Claire logró desmarcarse en la pantalla del todopoderoso Francis Underwood (a cargo de Kevin Spacey) y logró transformarse en un ícono de la moda en el mundo real, generando una avalancha de artículos en medios especializados y comentarios en internet.

Equipada con un guardarropa dominado por el blanco y el negro, que apuesta por diseños minimalistas y de líneas simples, el look de Claire fue concebido originalmente por el vestuarista ganador del Emmy Tom Broecker. La idea fue dotar al personaje de un estilo sobrio que mostrara un gusto refinado pero no ostentoso –logrado con detalles como la cartera YSL Muse– y que combinara ropas de Banana Republic con piezas L’Wrenn Scott, Calvin Klein y Prada, utilizando en la noche diseños de Narciso Rodríguez, Gucci y Armani. Los accesorios se definieron escasos pero significativos: su argolla de matrimonio, aros de diamantes y reloj.

El look del personaje de Claire fue pensado como la versión moderna de Lady Macbeth.

En el segundo ciclo, Broecker fue sucedido por Johanna Argan, responsable de construir una imagen que ya no solo hablara de la influyente directora de una ONG, sino de la aliada estratégica del hombre más poderoso de Washington. “Su vestuario es su armadura. Claire es la versión moderna de Lady Macbeth”, explicó Argan en una entrevista. El look en la segunda temporada dejó atrás las faldas ajustadas (pencil skirt), blusas e, incluso, los anteojos, apostando a trajes de corte masculino pero con mangas que muestran las muñecas, junto a una fuerte presencia de diseños Dior en homenaje al periodo del “nuevo look” del diseñador.

Todo indica que en la tercera temporada, que se estrena este 27 de febrero, el estilo de Claire Underwood influirá con mayor fuerza en la industria de la moda real, ya que el personaje llegará a ser primera dama de Estados Unidos y la influencia mutua de la televisión, la política y la moda es más intensa que nunca antes.

Recientemente, de hecho, el look de Michelle Obama, durante el discurso de la Unión del presidente de Estados Unidos, llamó la atención de los expertos por tratarse del mismo Michael Kors que el personaje de Julianna Margulies había utilizado en un episodio de The Good Wife.

En la Casa Blanca, el estilo de Claire mantendrá su marca registrada de cortes pulcros y sastrería masculina. Y, para reforzar el equipo a cargo, a la diseñadora Johanna Argan se sumó Kemal Harris, reconocida estilista de músicos, celebrities y campañas publicitarias, quien es también la estilista personal de Robin Wright. Aunque series como The Good Wife, Veep y Scandal se han encargado de demostrar que la esposa de un político puede ser también un ícono de la moda, Claire Underwood es quien mejor lo ha logrado, al punto que Vogue la catalogó como una de las mujeres mejor vestidas de la televisión. Un punto para Robin Wright, quien ha dicho sobre su personaje: “Quería que fuera una mujer y no solo un ser político”.

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