Gaultier lo hizo nuevamente

Moda

Gaultier lo hizo nuevamente

Por Rita Cox

Arriesgado, entretenido y original. El diseñador francés reafirmó sus atributos en el pasado Carnaval de Río con los diseños que lucieron en el sambódromo las modelos Carol Trentini y Lais Ribeiro, entre algunas figuras elegidas por él. Se trata de la primera colaboración que una casa de moda internacional hace para una escuela de samba.

Noche del lunes 4 de marzo, el cuarto de nueve días de carnaval. El sambódromo de Río de Janeiro está a tope: 72 mil personas ocupan el total de las localidades. Los precios van desde los US$ 38 a los US$ 1.658. Esto último es lo que cuesta el ticket para el camarote Sapucaí, con derecho a barra abierta y stands con comida, servicios de maquillaje y pelo, y una pista de baile con Dj.
El Sambódromo da Marquês de Sapucaí es un templo en Brasil. Templo de la samba, de las escuelas que compiten cada año con el relato que construyen a través de sus carros alegóricos, integrantes de cuerpos bien formados, trajes coloridos y brillantes, canciones y ritmo, y con desfiles que duran hora y media cada uno. Es el tiempo que cada grupo demora en recorrer los 550 metros de largo de la pista. El sambódromo es también un templo de la arquitectura moderna firmado por el arquitecto Oscar Niemeyer.

Camila Countinho, Carol Trentini y Lais Ribeiro. A la derecha: Nicole Gaultier, el personaje del transformista Marcelo Álvarez.

Una pasarela de 550 metros
En esa larguísima y cargada pasarela inaugurada en 1984 fue que por primera vez en la historia del Carnaval de Río (que partió en 1840) una casa de moda internacional exhibe los trajes diseñados especialmente para una escuela participante. No es disparatado que el hito lo haya marcado el francés Jean Paul Gaultier. El diseñador, llamado majaderamente desde su debut, a fines de los 70, “el niño terrible de la moda”, ha llevado siempre la delantera. Antes que todos revisó a través de sus propuestas los cánones de lo masculino, lo femenino y lo andrógino; mixturó el lenguaje de la calle con el de la alta costura, y encontró en lo diverso de las razas y los cuerpos una belleza antes vetada por los severos estándares parisinos de la moda. Si hoy las últimas colecciones de diseñadores como el estadounidense Thom Browne impactan por sus modelos vestidos de trajes deconstruidos hasta transformarse en polleras y vestidos, Gaultier lo hizo en 1983, en su primera colección masculina, El Hombre Objeto.
Igual de radical fue cuando a la moda le dio por representar el boom yuppie y él prefirió explorar los códigos de lo marginal. O cuando asqueado de la velocidad de la industria, en 2014 abandonó el prêt-à-porter. Hoy su trabajo, calificado por Andy Warhol como “arte”, se divide entre la alta costura, el montaje de muestras de su obra que itineran por el mundo y la creación de vestuario para espectáculos como el carnaval de Río y JPG Show, una revista inspirada en su vida, en cartelera en un café parisino.
Y están las fragancias que soñó lanzar cuando niño, mientras afinaba su radar de moda. Le Male, clásico de la familia olfativa oriental Fougère, con su envase icónico del torso de un hombre de polera marinera, fue uno de los vértices creativos de los trajes que mostró en el sambódromo.

Traje inspirado en un vestido largo blanco que usó Andreja Pejic para cerrar el desfile de Jean-Paul Gaultier spring-summer 2011. Los colores son los de la escuela Portela, que coinciden con los de la típica polera navy del diseñador.

Rayas marineras en Río
Un team brasileño conformado por las modelos Carol Trentini y Lais Ribeiro, su par masculino Jhona Burjack y la influencer Camila Countinho vistió los trajes más espectaculares diseñados por Gaultier para la premiada escuela Portela. Junto a ellos estuvieron el modelo y chef peruano Franco Noriega, la activista LGBTQ+ mexicana Victoria Volkova y el transformista uruguayo radicado en Chile Marcelo Álvarez, con su personaje Nicole Gaultier.
La aventura carnavalesca de Gaultier comenzó en octubre de 2018, cuando viajó a Río para reunirse con la diseñadora brasileña Rosa Magalhaes. Juntos visitaron el centro de Portela, del norte de la ciudad, e iniciaron un trabajo colaborativo que continuó durante meses vía telefónica y correo electrónico, con Gaultier esbozando ideas sobre el papel en su cuartel general de París. El resultado fue un conjunto de trajes con diversas inspiraciones. El de Tentrini tiene como foco un corsé de plumas que representa las aves del paraíso. El de Ribeiro tomó referencias de la tradición del cancán y el cabaret franceses.
¿Por qué Brasil? La relación de Gaultier y con ese país comienza en los 80, cuando fue invitado a una edición de la Semana de la Moda de Sao Paulo. Luego hizo una colaboración para la marca de zapatos Melissa y desde entonces varias generaciones de modelos brasileñas han trabajado con él. En lo comercial, quien responde a revista Paula es nada menos que Tanel Bedrossiantz. Quien fuera modelo y ‘muso’, y hoy oficia como director de casting y mano derecha e izquierda del diseñador, explica que “nos interesa muchísimo que el trabajo de diseño de Gaultier se conozca en Latinoamérica tanto como sus fragancias. Es una de las razones por las que en 2018 estuvimos en Buenos Aires”. Se refiere a la muestra sobre atuendos de novio y novia diseñados por más de una década, además de un desfile y una clase magistral.
Portela no ganó esta edición del Carnaval de Río. El reconocimiento se lo llevó la escuela Mangueira, por su desfile que homenajeó a la asesinada concejala Marielle Franco. Sin embargo, en los libros sobre este evento y sobre historia de la moda Gaultier se adjudicó un nuevo lugar, traspasando una vez más las fronteras.

 

Gaultier y la diseñadora brasileña Rosa Magalhaes

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